uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ............
pero si uno debe entender que para estar juntos los dos deben compartir un
café por la mañana, unas cuantas rosas y una noche en Praga frente a la luna de
queso............ como si importase que juntos fuesen uno y el tiempo se parara
mirándose fijos frente al espejo .............pero la monotonía de verse fijos
llego a pensar que quizá en el fondo no tenían que estar juntos para hacer que
su mundo fuese el mejor de todos ........... quizá una sonrisa no era
suficiente, unos besos no lo eran y mucho menos esas tontas caminatas a solas
intentando conocerse y ser feliz al lado uno del
otro....................................... y quizá........ la solución eran
unas matemáticas sencillas y restar el tiempo para sumar a un tercero que
complementara lo que ambos nunca sintieron, alguien que llenara ese vacío,
que se arriesgara que muriera por ella y ella entendiera al primero
................... y al final del día viviesen feliz los cuatro separados por
un cuarto y mil kilómetros de distancia intentando no pensar en lo que estuviese
haciendo el primero porque quizá solo quizá a su lado la felicidad era aburrida
y el mundo era blanco y negro, ............... lo que el cuarteto no entendía es
que para amar en tiempos modernos hay que aprender a amar a la antigua con unos
cuantos versos y pensando que la luna de queso solo se comparte con el primero
.......... ese primero que hizo que esas tontas mariposas en el estómago
nacieran y mostraran que la magia y los duendes existen en la puta mente de dos
tontos que están dispuestos a vivir ...... sin prejuicio así en blanco y negro
.................... pero hay algo que no perdona los buenos momentos …. llego
el señor tiempo y jugo esa carta que ocultaba bajo la manga y como en un mal
juego de cartas.......... dijo en voz firme a la chica que entendió que se había
enamorado de primero. qué ya era tarde y que tercero no era mejor que primero
...............



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